Con este artículo, BOMBAS IDEAL SA, además de unirse a la celebración del Día Mundial del Agua, quiere rendir tributo al polifacético Leonardo Da Vinci que, además de sentenciar la frase “EL Agua es la Fuerza Motriz de la
Naturaleza”, utilizó el líquido elemento para aportar tridimensionalidad y volumen a las pinturas, yendo más allá de la simple perspectiva, que simplemente aporta cierta profundidad.

Esta contribución a la Historia del Arte, no se plasma, curiosamente, en ningún cuadro del genial toscano, sino en una colaboración, habida cuenta de su amistad con el matemático italiano Luca Pacioli, en la pintura “Retrato de un matemático, Luca Pacioli”, del artista Jacopo de Barbari (1450-1516).

 

Leonardo da vinci

Y no es difícil de creer porque ambos eran amigos ya que Da Vinci ilustró con poliedros el libro de Pacioli“De Divina Proportione”, versado sobre la conocida “Proporción Áurea”. Por cierto, este monje también es el padre de la contabilidad moderna, con los libros de doble entrada “Debe y Haber”.

Absolutamente fascinante es esta obra cargada de simbolismo ya que se afirma que el mismísimo Leonardo da Vinci, por su extraordinaria complejidad, pintó la figura geométrica suspendida en el aire –medio llena de agua–, un “Rombicuboctaedro”.

La pintura, realizada a principios del siglo XVI, se localiza en el Museo Nacional de Capodimonte de Nápoles. En el cuadro está representado el mismo monje, Pacioli, con elementos geométricos sagrados como el Dodecaedro, al que se le asigna la quinta esencia (el éter), la espiritualidad y la universalidad.

Otros elementos que aparecen en “Retrato de un Matemático” son una pizarra (donde homenajea al considerado “padre” de la Geometría, Euclides), compases, escuadras plegables para medir ángulos, así como el venerado Libro XIII de los “Elementos de Euclides”.

“Retrato de un Matemático” 1495 Autor: Jacopo de´Barbari Autor del Rombicuboctaedro: Leonardo Da Vinci.

 

Rombicuboctaedro con Agua

En la pintura se refleja, en el ángulo superior izquierdo, suspendido de un hilo en el aire, el citado y misterioso poliedro de cristal, con agua. Se trata de un Rombicuboctaedro, un sólido convexo de 26 caras –18 cuadrados y 8 triángulos equiláteros–, 24 vértices y 48 aristas.

Esta figura geométrica representa, según varios autores, la pureza y la intemporalidad. Lo más destacado de la composición es que genera, gracias al agua depositada en su interior, un fenómeno de reflexión, pudiéndose apreciar una ventana reflejada y aportando la percepción de volumen y tridimensionalidad de forma magistral.

Además, este reflejo de la ventana en el Rombicuboctaedro de “Retrato de un Matemático”, inspira similar efecto también en otra ventana que se refleja en la yema del huevo en la pintura “Huevos al plato, sin el plato” de Salvador  Dalí.

Detalle “Reflejo de Ventana en el Rombicuboctaedro” Autor: Leonardo Da Vinci

El genio español también se inspira en la pintura de Paciolicon la mosca que aparece en su famosa pintura “La Persistencia de la Memoria” (relojes blandos) y en el Dodecaedro, la figura geométrica con la que se enmarca de manera parcialmente visible “La Última Cena”.

Por tanto, Leonardo Da Vinci eleva a la categoría de arte y misterio el agua, aportando una dimensión adicional a la pintura, mitificando el líquido elemento como nunca nadie antes había realizado.